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Los traumas pasados podrían contribuir a un trastorno intestinal

Muchas personas que tienen síndrome del intestino irritable han sufrido eventos estresantes durante varios años, halla un estudio

Los eventos psicológicos y emocionales importantes experimentados durante toda la vida podrían contribuir al desarrollo del síndrome del intestino irritable (SII), según un estudio reciente.

Los investigadores observaron a 2,623 personas y hallaron que los traumas psicológicos y emocionales, como el divorcio, la muerte de un ser querido, un fuego en la vivienda, un accidente de coche y el abuso mental o físico, eran más comunes entre los adultos que sufrían SII que entre los que no.

La Dra. Yuri Saito-Loftus, de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota, presentará los hallazgos el lunes en la reunión científica anual del Colegio Americano de Gastroenterología (American College of Gastroenterology, ACG) en Washington, D.C.

“Aunque el estrés se ha relacionado con el SII, y se ha reportado que hasta el 50 por ciento de los pacientes de SII han sufrido de abuso infantil, una prevalencia que es del doble frente a la de los pacientes que no tienen SII, la mayoría de los estudios sobre los abusos se han enfocado en el abuso sexual con poco detalle, y tampoco han observado otras formas de trauma psicológico”, señaló Saito-Loftus en un comunicado de prensa del ACG.

“Este es el primer estudio que observa formas múltiples del trauma, el momento en que ocurren, y los traumas en un ámbito familiar”, añadió.

Se cree que el SII, que se caracteriza por incomodidad abdominal, inflamación, estreñimiento y diarrea, es causado por cambios en los nervios y los músculos que controlan la sensación y la motilidad en el intestino. Se calcula que la dolencia afecta a entre 10 y 15 por ciento de los adultos de EE. UU., con mayor frecuencia a las mujeres que a los hombres, pero apenas alrededor de la mitad han sido diagnosticados con SII, señalaron los investigadores.

El trauma psicológico y emocional podría sensibilizar cerebro e intestinos, y es importante que médicos y pacientes comprendan la relación potencial entre las experiencias traumáticas anteriores y el SII, comentó Saito-Loftus en el comunicado de prensa.

También es importante no subestimar el rol del estrés en los síntomas del SII, enfatizó Saito-Loftus.

“Alguien que piense que ha afrontado experiencias traumáticas con éxito solo y siga sufriendo de síntomas de SII debe ser animado a explorar una evaluación y tratamiento profesionales para las experiencias vitales traumáticas”, dijo Saito-Loftus.

Las investigaciones presentadas en reuniones se deben considerar preliminares hasta que se publican en una revista médica revisada por profesionales.

healthfinder.gov

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Lo que uno come afecta a los virus que viven en los intestinos, según un estudio

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Investigadores encuentran que las poblaciones virales varían de una persona a otra, y pueden cambiar con la dieta

Los cambios en la dieta afectan a las poblaciones de virus que viven en los intestinos, afirman investigadores.

Sus hallazgos, que aparecen en la edición en línea del 30 de agosto de la revista Genome Research, arrojan nueva luz sobre las poblaciones de virus en los intestinos, sobre cómo difieren de una persona a otra y cómo responden a lo que comemos.

“Nuestros organismos son como bancos de coral, habitados por muchas diversas criaturas que interactúan entre sí y con nosotros”, explicó en un comunicado de prensa de la revista el autor líder Frederic Bushman, de la Facultad de medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania.

El estudio incluyó a seis voluntarios sanos que fueron asignados a una dieta rica en grasa y baja en fibra, una dieta baja en grasa y rica en fibra, o a una dieta improvisada.

Los investigadores analizaron el ADN de los virus en las heces de los participantes durante ocho días, y hallaron que la mayor variación en la diversidad de virus ocurría entre los individuos. Sin embargo, las poblaciones de virus de los participantes que comían la misma dieta se hicieron más similares con el tiempo.

“El estudio provee una nueva perspectiva sobre las grandes poblaciones virales que viven en los intestinos humanos, y demuestran que varían radicalmente entre individuos, y que los cambios dietéticos pueden afectar no solo a las poblaciones bacterianas, sino también a las virales”, señaló Bushman.

healthfinder.gov

Tips Nutricionales

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Evitar el corte de digestión

Written by gastrico on August 29th, 2011 in Gastroenterologia.

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Evitar el corte de digestión

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El corte de digestión se debe a una entrada brusca en el agua por un cambio extremo de temperatura corporal y a la ingesta de helados o refrescos muy fríos

El corte de digestión o síncope de hidrocución es un trastorno que tiene lugar con relativa frecuencia en playas y piscinas durante los calurosos meses de verano. Los más pequeños, impacientes por zambullirse en el agua tras la comida, rara vez esperan a que se digieran los alimentos, por lo que el riesgo de sufrir un corte de digestión aumenta en estos casos. Aunque también puede darse como consecuencia de otros factores, como el consumo de alimentos muy fríos.

El corte de digestión, también denominado golpe de agua o síncope por hidrocución, es un trastorno de gravedad variable que tiene lugar como consecuencia de la diferencia de temperatura entre la piel y el agua. Al entrar al agua de la playa o la piscina de forma súbita, mientras tiene lugar el proceso de digestión, la sangre que se encuentra en el tubo digestivo se desplaza a otros órganos como la piel para que se pueda contrarrestar el cambio de temperatura. Esta falta de sangre en el sistema digestivo es la causa del corte de digestión. Este proceso, sin embargo, puede registrarse incluso cuando no tiene lugar la digestión, ya que al zambullirse de golpe en la piscina o el mar después de haber estado al sol o tras haber realizado ejercicio físico, la diferencia de temperatura entre la piel y el agua puede provocar los mismos síntomas.

Lo mejor, prevenirlo

Aunque pueda resultar muy útil tener unos conocimientos básicos de primeros auxilios, la prevención es lo más importante. A pesar de la dificultad de acostumbrar a los más pequeños a que sigan algunas normas antes de darse un baño, conviene que se habitúen a respetar un tiempo prudencial de unas dos horas y media o tres después de la comida antes de sumergirse en el agua. Es igual de importante no entrar de golpe en el agua, sino hacerlo de forma progresiva para que el cuerpo se acostumbre poco a poco al cambio de temperatura, sobre todo después de haber estado al sol o de haber realizado ejercicio.

También conviene saber que un helado o un granizado, alimentos muy consumidos entre los más pequeños, pueden resultar muy refrescantes, pero si se toman después de realizar ejercicio son capaces de provocar un corte de digestión como consecuencia del descenso de presión sanguínea que tiene lugar en la región digestiva. Los niños han de habituarse a seguir estas sencillas pautas de prevención para que así puedan disfrutar con seguridad de las playas y piscinas.

Cómo reconocerlo y actuar

Si a pesar de todo, tras un día de playa o de piscina un niño tiene náuseas y vómitos, es posible que estos sean síntomas de un corte de digestión, aunque también puede que sea una simple indigestión. Si además el niño se marea, está pálido y suda o pierde la conciencia, es muy probable que se esté frente a un corte de digestión. Estos últimos síntomas son de mayor gravedad, aunque se desarrollan con menor frecuencia. No obstante, en el peor de los casos, el niño puede llegar a sufrir un paro cardiaco.

En caso de que tenga lugar un corte de digestión, tanto en un niño como en un adulto, han de seguirse los mismos pasos. Se debe avisar a los servicios de urgencias y sacar a la persona del agua lo más rápido posible. Es de gran ayuda que hasta que lleguen estos servicios se realice la maniobra frente-mentón para abrir las vías respiratorias e iniciar las maniobras de reanimación correspondientes, en caso de que la persona sufra un paro cardiorrespiratorio.

consumer.es

 

Café, alcohol y estrés: un trío perjudicial

Written by gastrico on July 22nd, 2011 in Gastroenterologia.

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Café, alcohol y estrés: un trío perjudicial

“Escuchar al paciente es la llave para saber qué le pasa e iniciar la terapia”

Los productos lácteos con fermentos probióticos mejoran la función intestinal en general: el tránsito lento, la gastroenteritis, la diarrea o el síndrome de intestino irritable. “Estudios científicos han demostrado su utilidad en pacientes con distensión abdominal, intestino irritable y estreñimiento crónico”, explicó Luis Soifer, jefe de Gastroenterología del CEMIC.

Con respecto a la dieta, es importante evitar especialmente las grasas (cerdo, cordero, chorizos) y los alimentos dulces que poseen elevado valor calórico. “El mejor tratamiento para un paciente con trastornos funcionales digestivos es una muy buena relación médico-paciente. Tiempo para escuchar al paciente es la llave que abre las puertas para entender lo que le pasa y para lograr su mejor tratamiento”, remarcó el especialista.

Luego de años en los cuales se los entendió como trastornos psicológicos -agregó- hoy los avances científicos permiten entender que en algunos pacientes los síntomas están más relacionados con ciertos alimentos, con las variaciones que pueden sufrir las bacterias intestinales, con infecciones gastrointestinales severas y con el uso de ciertos medicamentos.

“Podemos engañarnos a nosotros mismos siendo adictos al trabajo, a la adrenalina de la vida agitada, a las comidas apetitosas, al café, al tabaco, al alcohol, y convencernos de que estas adicciones no nos hacen mal. Pero al intestino no lo podemos engañar. Si queremos mejorar, debemos cambiar nuestras costumbres y formas de vida”, recomendó Soifer.

lagaceta.com.ar

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El ejercicio físico reduce el riesgo de pólipos cancerosos en el intestino

Las personas que llevan una vida activa tienen hasta tres veces menos probabilidades de desarrollar pólipos que conduzcan al cáncer intestinal, de acuerdo con un estudio.

El informe es una síntesis de 20 investigaciones previas que examinaban la relación entre el ejercicio físico y el desarrollo de grandes pólipos.

El trabajo llevado a cabo por los científicos de la escuela de Medicina de la Universidad de Washington, en Saint Louis, Estados Unidos, concluyó que las personas que hacen ejercicio tienen un 16% menos de probabilidades de desarrollar pólipos intestinales y un 30% menos de posibilidades de sufrir de pólipos avanzados.

Los pólipos, conocidos también como adenomas, son excrecencias en el intestino y, aunque no son cancerosos, pueden devenir en tales en el largo plazo.

enlineadirecta.info

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Una proteína presente en los probióticos que mejora la inflamación intestinal

MADRID, 24 May. (EUROPA PRESS) -

Investigadores del Vanderbilt University Medical Center, en Estados Unidos, han descubierto que una proteína de algunas bacterias beneficiosas que se encuentran en los yogures y algunos productos probióticos puede ofrecer en solitario una nueva opción terapéutica contra las enfermedades inflamatorias intestinales (EII).

En concreto, y según las conclusiones de la investigación que publica el ‘Journal of Clinical Investigation’, han observado que la proteína p40 era efectiva en modelos animales con colitis ulcerosa, ya que favorece el crecimiento de las células epiteliales intestinales y reduce la respuesta inflamatoria que acaba con las células intestinales.

De hecho, los investigadores demostraron que el consumo oral de dicha proteína en ratones previene la colitis en diferentes variedades de la enfermedad.

Muchas de las bacterias que habitan en el intestino, que forman lo que se conoce como el “microbioma humano”, son útiles para el organismo ya que ayudan a digerir ciertas sustancias, producir vitaminas y combatir las bacterias más peligrosas.

El problema es que, en ocasiones, la falta de comunicación entre estas bacterias y la pared intestinal puede favorecer la aparición de diferentes trastornos como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, que afectan ya a 1,4 millones de personas en Estados Unidos.

Algunas bacterias como el ‘lactobacillus rhamnosus GG’ (LGG), se utilizan habitualmente en la producción de yogures y suplementos nutricionales como los probióticos, en un intento de prevenir estos trastornos intestinales y otros más leves como la diarrea, si bien los resultados obtenidos no han generado grandes mejoras.

Sin embargo, el investigador Fang Yan, autor de este hallazgo, comenzó en 2001 a estudiar dicha bacteria y, pese a las dudas iniciales sobre su eficacia, demostraron que prevenía la apoptosis o suicidio celular de las células epiteliales inducida por la inflamación, identificando dos proteínas específicas (la p75 y la p40) como auténticas culpables de tales beneficios.

En la investigasción actual, Yan investigó los mecanismos por los cuales una de estas proteínas, p40, previene y trata la colitis, para lo que primero se valió de varias pruebas en el laboratorio para determinar que dicha proteína activa el receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR), crítico para la supervivencia y el crecimiento celular.

La activación del EGFR protege a las células epiteliales de dos maneras: mediante la prevención de la apoptosis y la inflamación inducida por la interrupción de las “uniones estrechas” entre las células epiteliales, que forman una barrera que evita que las sustancias tóxicas y patógenos del torrente sanguíneo.

Para probar la eficacia de la proteína aislada en modelos animales, los investigadores desarrollaron una especie de gel para su administración, que le permitía llegar al colon sin verse afectado por los ácidos estomacales y las enzimas digestivas.

EFICAZ EN DIFERENTES VARIEDADES DE LA ENFERMEDAD

En tres modelos diferentes de inflamación intestinal, Yan y su equipo demostraron que la p40 consigue prevenir y tratar la lesión intestinal y la colitis aguda.

Este estudio es uno de los pocos que ha conseguido identificar y utilizar moléculas individuales de estas bacterias para convertirlos en potenciales agentes terapéuticos, lo que puede ofrecer más ventajas que el uso de toda la bacteria.

“Una es la biodisponibilidad”, ha explicado Yan, ya que “cuando uno ingiere bacterias vivas, a través de los yogures, no significa el 100% vayan a estar activas en el organismo”.

Otra ventaja es la seguridad ya que, aunque ésta y otras bacterias son seguras para la mayoría de los ciudadanos, “en pacientes con deficiencias inmunológicas podría ser un problema, ya que puede inducir una respuesta inmune anormal”, señaló.

europapress.es

Total Control  – Herbalife Puerto Rico

 

Tres tipos de flora intestinal

Written by gastrico on May 11th, 2011 in Gastroenterologia.

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Tres tipos de flora intestinal

En los intestinos de todas las personas habitan millones de bacterias que protegen al sistema digestivo y que lo ayudan a procesar los alimentos. Esto ya se conoce e incluso se sabe que un total de mil especies distintas son las que habitan en esa parte del cuerpo.

Lo nuevo ahora es lo descubierto por unos investigadores del Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL), en Heidelberg, Alemania. Encontraron que existen al menos tres tipos de flora intestinal distintos, determinados por ecosistemas diferentes, cada uno con una especie de bacteria dominante.

Para los científicos, que publicaron el hallazgo en la revista Nature, en el futuro, determinar qué tipo de flora intestinal tiene una persona podría ser útil para encontrar la causa de un problema de salud específico.

Por el tipo de bacterias que habitan en el intestino, condicionan la absorción de los nutrientes, cómo se procesan los alimentos y cómo el organismo se defiende de las infecciones.

Así, el tipo de ecosistema en el intestino nos podrá indicar si esa es la causa de una intolerancia en particular (por ejemplo, al trigo o la lactosa); o si la persona tiene una pobre absorción de ciertos nutrientes y por eso enfermó.

laprensagrafica.com

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