Archive for May, 2010


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Jueves 15 de Abril de 2010
Fuente :La Segunda Online

Con la popular acogida del sushi y el cebiche en la dieta familiar chilena, algunos expertos en gastroenterología abordarán en un próximo encuentro de especialistas algunos curiosos casos de ANISAKIASIS, una larva que vive en algunos pescados crudos e incluso anchoas en aceite enlatadas.

Los casos hasta hoy conocidos se han encontrado en Japón, Holanda, España y sólo algunos en Chile. A pesar de la vigente moda de comida peruana y japonesa que incluye pescados crudos, al parecer su tratamiento previo al consumo ha sido adecuado en nuestro país, ya que sólo se registran casos aislados.

Según la Dra. Jaquelina Gobelet, médico gastroenterólogo del Departamento de Enfermedades Digestivas de Clínica Alemana “las manifestaciones clínicas se producen principalmente mediante dos mecanismos: el efecto local de la anisakiasis en el tubo digestivo o a través de una reacción alérgica”.

El parásito -denominado Anisakis simplex- puede invadir la mucosa del estómago, generando úlceras y por tanto dolor abdominal, náuseas y vómitos, o en menor frecuencia producir obstrucción intestinal acompañado por dolor intenso debido a la inflamación a nivel intestinal, llegando incluso a la perforación y peritonitis en los cuadros más graves que requieren cirugía.

En un segundo caso, ocasiona una reacción alérgica como urticaria, angioedema (inflamación de la garganta) generando sensación de asfixia, lo que se traduce en una reacción inmunológica generalizada del organismo, con complicaciones potencialmente mortales. Los síntomas más frecuentes son sensación de ahogo, taquicardia, hipotensión, diarrea y vómitos, hormigueo en extremidades, e incluso desorientación hasta la pérdida del conocimiento.

En ambos casos, los síntomas aparecen a pocas horas de haber consumido el alimento, por ello la necesidad de comunicar y consultar de manera oportuna a un médico, en caso de cuadros confundibles con gastritis, de modo de diagnosticar a tiempo y tratar de manera correcta al paciente.

La enfermedad se puede prevenir: cocinando bien los alimentos; o bien, congelando el pescado a temperaturas menores a -20 grados durante 5 días o – 35 grados durante 15 horas antes de su preparación. Asimismo, es recomendable asegurarse de las condiciones de faena y limpieza de los pescados en casos de restaurantes y delivery.

Las estadísticas indican que la anisakiasis es más frecuente en países como Japón, que alcanza los 2 mil casos al año, y Europa que notifica otros 50 casos.

Este tema constituye un caso clínico muy curioso en el mundo de la salud y por ello, será abordado próximamente en el Curso de Avances en Gastroenterología, organizados por la Sociedad Chilena de Gastroenterología, entre los días 2 y 4 de junio.

lasegunda.com

Bacterias aliadas del cuerpo

Written by gastrico on Sunday, May 23rd, 2010 in Gastroenterologia.

Carmen Graciela Díaz / Para Primera Hora

Como un freno a dudosos  hábitos alimentarios o para prevenir enfermedades estomacales, los alimentos o productos probióticos surgen como esos vehículos que sanan   el sistema digestivo y sirven de muralla para incómodos escenarios.

“Los productos probióticos tienen una combinación de bacterias que se consumen para tratar de estabilizar la flora del tracto intestinal”, informa el gastroenterólogo Rafael Mosquera, quien es el presidente del Colegio Americano de Gastroenterología, capítulo de Puerto Rico.

Y es que hablar de la flora intestinal no se puede desligar de los productos probióticos ya que, de acuerdo con Mosquera, “el intestino grueso está  compuesto, en su interior, de una serie de bacterias que  mantienen su equilibrio”. Entonces, cuando surgen enfermedades como la  gastroenteritis o la diarrea, “hay un cambio en la flora intestinal donde pueden  predominar las bacterias nocivas”, ilustra el especialista.

Ante ese escenario, el probiótico es el esperado agente estabilizador que a pasos agigantados suscita curiosidad. Y es que recientemente se ha desatado un boom respecto a estos alimentos y productos debido a su beneficiosa alteración en el organismo de quien los ingiera.

Cabe recordar que  los probióticos, dice Mosquera,  “son bacterias que han sido procesadas hasta que se reactivan dentro del intestino grueso”  y que al  asentarse contribuyen a que   “no predominen las bacterias que pueden causar inflamación, que producen gas e  irritación en el tracto intestinal”.

Mirada al probiótico

La  Lcda. Dayanara Lebrón, experta en nutrición, articula que recientemente  los probióticos  se están añadiendo a alimentos como yogur y pan, y se consiguen en tabletas,  mientras otros requieren que se activen. También, en el mercado los puedes identificar en la línea de yogur Activia. Mosquera, por su parte, nombra medicamentos como Intestinex y Align.

“Añadir probióticos tiene beneficios porque van a ayudar al sistema digestivo y hay estudios que dicen que éstos refuerzan al sistema inmunológico y están asociados a bajar el colesterol y la presión”, precisa Lebrón, quien es la presidenta del Colegio de Nutricionistas y Dietistas de Puerto Rico.

Según Mosquera, dichos productos buscan ofrecer   diferentes alternativas para que el paciente  consuma probióticos y mantenga su flora. “Eso va a dar estabilidad en el tracto gastrointestinal, especialmente a aquellos que tienden a tener contracciones espasmódicas del intestino y las asociadas a la producción de gas”, señala el gastroenterólogo.

Son buenas noticias, considerando que “en nuestra población hay muchos pacientes que tienen problemas de estreñimiento”, subraya Lebrón y ejemplifica que este tipo de productos ayudan  “a regular el tiempo que pasas en ir al baño”.

De hecho,  no se perfilan riesgos de utilizar los probióticos, como apunta Mosquera, “siempre y cuando provenga de una compañía que tenga garantía de calidad y que el producto  esté supervisado por la FDA (Administración de Alimentos y Fármacos, por sus siglas en inglés)”.  Lebrón y Mosquera coincidieron en que la dosis de probióticos  sea de uno a dos productos  al día, de manera que  no se  incurra  en excesos.

primerahora.com

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La mala digestión

Written by gastrico on Monday, May 3rd, 2010 in Gastroenterologia.

La dispepsia o mala digestión es común y altera nuestra calidad de vida; puede resultar bastante molesta y convertirse en una pesada carga. Puede ser orgánica o funcional, según sus orígenes.

La Real Academia de la Lengua define  la dispepsia como “la digestión laboriosa e imperfecta de carácter crónico”. Esta definición se basa en que etimológicamente el término dispepsia proviene de las palabras griegas “dys” (malo o difícil) y “pepto” (digerir). Por lo tanto, su significado estricto sería “mala digestión.” La dispepsia identifica a una serie de dolores y molestias en la zona abdominal similares a la indigestión, explicó el Dr. Osvaldo Laterza, gastroenterólogo. Puede producirse de forma ocasional y aislada, pero en ocasiones se prolonga en el tiempo, y con una distribución similar entre hombres y mujeres.

Los síntomas pueden ser muy variados y adoptar diversas formas clínicas. Lo más característico de la dispepsia es el dolor o molestia en la parte alta del abdomen o por detrás del esternón. Es una sensación dolorosa que puede empezar por la mañana, cuando la persona se levanta, y que en ocasiones no se alivia con nada. Hay también sensación de plenitud, de hinchazón abdominal después de las comidas y que además se acentúa con las comidas grasas. Con frecuencia los dispépticos presentan ardor de estómago, pirosis, y no es infrecuente que tengan sensación nauseosa matutina, a veces con vómitos que no producen alivio. Muchos sufren pérdida de apetito.

No todos los dispépticos tienen los mismos síntomas. En unos predomina el dolor nocturno que se calma con la ingesta de alimentos, lo que  asemeja a la úlcera gástrica. En otros son más acusados la sensación de hinchazón, los eructos y los movimientos deglutorios frecuentes, como si se tratase de una aerofagia. Otro grupo presenta molestias retroesternales, los ardores, la sensación de tener un nudo detrás del esternón, una sintomatología muy similar a la del reflujo gastroesofágico.

Los tipos de dispepsia

En la actualidad, y de acuerdo con los criterios establecidos en el congreso de gastroenterología de 1999 celebrado en Roma, la dispepsia se define como cualquier dolor o molestia localizada en la parte superior y central del abdomen. Se ha establecido una clasificación de dos tipos -orgánica o  funcional- en relación a su origen.

En la orgánica también llamada dispepsia ulcerosa hay una causa clara, identificada, que puede producir los síntomas: como ser una gastritis, una úlcera gástrica o duodenal, reflujo gastroesofágico, la toma de medicamentos irritantes como los antiinflamatorios (AINES) o la aspirina, etc.

En la funcional también llamada dispepsia no ulcerosa no hay ninguna enfermedad orgánica que justifique la sintomatología y todo es normal, de acuerdo a los exámenes practicados al paciente, pero los síntomas que presenta son similares a los observados en aquellos con causa orgánica. En la mayoría de estos casos existe un factor emocional o psíquico que causa los síntomas: a esto se llama somatización. Es así que ciertos profesionales catalogan de “dispépticos” a aquellos pacientes en los que no encuentran una explicación razonable de sus molestias o, más especialmente, cuando les atribuyen un origen psicológico.

Su tratamiento

Establecido el diagnóstico, surge la dificultad de fijar un tratamiento para una afección de la que se desconocen las causas. Hay que aclarar que muchos pacientes no precisan ningún tratamiento farmacológico y que no hay una terapia específica para esta dolencia. Esta realidad no es asumida por muchos dispépticos que piensan que “tiene que haber algo”. Una completa y detallada explicación del origen de las molestias y el buen pronóstico de la enfermedad por el médico es una buena terapia. En ocasiones el tratamiento puede ser desalentador. A pesar de todas las medidas adoptadas y de los fármacos suministrados, el alivio puede ser escaso.

Recomendaciones generales

Algunas pautas para los pacientes con dispepsia funcional son:

  • Evitar el tabaco, el alcohol y los fármacos antiinflamatorios que casi siempre tienen un efecto irritativo sobre las mucosas del tractogastrointestinal. El café y la menta son mal tolerados por algunos dispépticos.
  • Evitar los chicles, ya que pueden causar ingestión de aire (aerofagia).
  • Comer despacio, masticar bien e ingerir poco líquido durante la comida para favorecer el procesamiento gástrico de los alimentos y facilitar la digestión. Es fundamental comer sin prisas, destinar tiempo para hacerlo con tranquilidad y evitar las situaciones de estrés, agitación y ejercicio físico, antes y después de las comidas.
  • Comer con frecuencia y en pequeñas cantidades favorece el vaciamiento gástrico.
  • Evitar los alimentos excesivamente grasos así como los picantes, las especias y el exceso de fibra.
  • La sintomatología puede exacerbarse con los estados de estrés o tensión. Además, la dispepsia se da con más frecuencia en personas con ansiedad, neurosis, depresión, por lo que la psicoterapia de apoyo puede ser eficaz.
  • La actividad física regular, diaria, de por lo menos 40 minutos al día, es muy eficaz ya que controla el estrés y mejora el ánimo.
  • Respecto al tratamiento farmacológico, hay que tener presente que debe ser individualizado según la sintomatología predominante.
  • En algunos casos pueden ir bien los fármacos procinéticos, como el levosulpiride o la cinitaprida, que mejoran el vaciamiento gástrico; en otros, los antiácidos locales o, mejor aun, los inhibidores de la secreción del ácido gástrico, como el omeprazol o la ranitidina y también los protectores de la mucosa gastroduodenal como el sucralfato. En ciertos casos el uso de ansiolíticos suaves combinado con los anteriores pueden dar buenos resultados.

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